Dice el informe de vida laboral que nos envía gentilmente la Seguridad Social que llevo ya quince años dedicada al periodismo. No tienen ni idea: los periodistas nacemos así, periodistas. Preguntamos, desciframos, traducimos, investigamos desde pequeños. En realidad, pues, llevo treinta y cinco. Siempre supe que quería tener esta profesión, y os voy a intentar transmitir mis motivos. Continue reading
La pasión por el espacio y la divulgación es contagiosa, por Julia Marín-Yaseli de la Parra
Me llamo Julia Marín-Yaseli de la Parra y empecé a divulgar en mi
segundo curso de físicas, al participar en proyectos de la Agencia
Espacial Europea (ESA). Me dí cuenta que mi pasión por el espacio era
contagiosa y…¿por qué no utilizarla para ganar unos dinerillos y
pagarme los libros de la carrera? Así que empezamos a desarrollar
talleres para institutos, colegios,…y a presentarlos en todo Aragón. Continue reading
Un obrero que hace ciencia por la pasta, por Óscar Menéndez
Yo de mayor quería ser periodista de internacional. Concretamente, periodista especializado en oriente próximo. Mi primer viaje como freelance a esa zona, con apenas 22 años, me demostró que no tenía el cuerpo preparado para ver la injusticia tan de cerca y sólo escribir sobre ella. Continue reading
¿Ciencias o Letras? No, divulgación científica. Por Raul Toran
Desde pequeño recuerdo que me interesaban mucho las ciencias, pero también las letras. Siempre estaba estudiando o leyendo cómics y novelas. Siempre decía que quería ser profesor de matemáticas o de física. Se me daba bien explicar la lección o deberes a mis compañeros/-as. Al finalizar la secundaria, decidí estudiar Física. Seguramente la lectura de “Breve historia del tiempo” de Stephen Hawking tuvo algo que ver en que inclinara la balanza hacia esta disciplina. Me fascinaban los científicos como Newton, Einstein o Curie. Continue reading
Casualidades de la vida, por Núria Jar
No sabía lo que era un célula madre, olvidé por completo las capas de la atmósfera y nunca llegué a resolver un logaritmo. Mi atención se distraía cada vez que alguien hablaba de ciencia… ¡menudo rollo!
Bien… que cómo empecé en esto, ¿no?
Por pesado y por el dibujo de un leopardo, por Samuel Cañadas-Santiago
Sin yo saberlo, el propio Carl Sagan ya había dado mi respuesta, de un modo sublime, cuando le preguntaron por qué perdía el tiempo divulgando, si podía estar investigando. Cuando te enamoras, quieres darlo a conocer, y los científicos deberían estar enamorados de la ciencia.
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Sacando el telescopio a la calle, por Emilio Castro Otero
Echando la vista atrás ya llevo casi veinte años sacando mi telescopio a las calles de distintas ciudades y pueblos. Mi memoria no es muy buena pero recuerdo que en 1993 me regalaron mi primer telescopio. No me acordaría si no fuera por la anécdota de tener que explicarle al vendedor que el telescopio que tenía en exposición: ¡estaba montado al revés! Y no digo yo que en la planta de un centro comercial haya muchas estrellas que observar, pero tampoco es como para poner al pobre telescopio castigado mirando para el suelo.
A la estela del cometa Halley, por Antonio Pérez Verde

Antonio junto a Jack Lissauer, investigador principal del telescopio espacial Kepler (izquierda) y Michel Mayor, descubridor del primer exoplaneta (derecha). Imagen tomada en junio de 2010 durante la Astrobiology Summer School "Josep Comas i Sola" en Santander.
Desde siempre me ha gustado levantar la vista al cielo para contemplar las estrellas, sentía la necesidad de compartirlo con los demás: la observación astronómica y comunicarlo a los demás son dos cosas que siempre he pensado que deberían ir de la mano. En mi infancia tuve la suerte de vivir en Casas Ibáñez, un pueblo albaceteño donde la contaminación lumínica era escasa; me gustaba coger los prismáticos y subirme a la terraza de mi casa para observar el cielo: las Pléyades y la nebulosa de Orión eran mis favoritas.
La divulgación está en los genes, por César González Herrerías
¿Soy divulgador? Si es así, creo que se trata de una cuestión genética. Mi padre escribe desde hace 40 años en un periódico. Mi tío, que era veterinario y aventurero, me dejó en herencia toda una biblioteca de libros sobre ovnis y divulgación científica, entre los cuales estaba Cosmos de Carl Sagan. Continue reading
A pie de obra en un museo, por Txema Campillo
Supongo que como muchos de por aquí, no pensaba que me iba a dedicar al tema este de divulgar ciencia cuando pensaba que quería ser de mayor. Yo me conformaba con ser científico y me alegra decir que lo logré. Empecé Química, me aburrí a los tres años y me pasé a lo que quería haber estudiado desde un principio cuando lo pusieron en Murcia: Ciencias Ambientales. Una anécdota de aquellos años es que siempre usaba la pizarra para explicar las dudas a los compañeros. Se me veía venir.







